Hasta el final: Luna y Nika

Primera entrada. Seguramente la más difícil y emotiva de todas para mi.

Os quiero contar la historia de mis dos huronas Luna y Nika, que cruzaron el arcoíris hace casi dos años, Nika el 31/12/2012 (4 años) y Luna el 28/02/2013 (5 años), ambas por enfermedad.

Empezaron a formar parte de mi vida en el año 2008. Yo siempre había querido tener perro, pero era consciente de que no tenía tiempo para dedicarle en condiciones porque tengo jornadas laborales de 9 horas, más la de comer y otra de ida y vuelta en coche… Para tener a un animal casi todo el día sólo tenía que pensarlo bien. Entonces me informé sobre los hurones. Éstos pasan casi todo el día durmiendo, por lo que podía ser una opción.

Vi a Luna en una de esas cristaleras de tiendas de animales, de las que hoy en día estoy en contra, pero en ese momento yo no era consciente de todo lo que hay detrás de esos criadores de animales…

Luna era preciosa, pequeñita y juguetona, me robó el corazón desde el primer momento.

 

Ya venía con su cartilla, castrada y con las primeras vacunas. Me decidí, compré lo necesario y la llevé a casa.

Ella vivía en su jaulita, y cuando volvía a casa me pedía salir a jugar. Tenía un amiguito con el que se quedaba cuando yo tenía que viajar, con el que se llevaba muy bien.

 

A los pocos meses decidí darle una hermanita para que no estuviera tan solita todo el día. Y ahí fue cuando llegó Nika a mi vida. También comprada en tienda de animales. Era más grandota y muy buena y mansita. Luna era bastante más trastillo que ella, pero como sabéis los queremos igual por muy mal que se porten a veces, al final se les perdona todo.

 

Con el tiempo yo tuve una ruptura con mi pareja de aquel momento, y me vi viviendo sola. Eso fue muy duro para mi pues había pasado de vivir con mis padres, a vivir con unas compañeras de piso y a vivir con él. Nunca me había visto sola. Como podéis imaginar, mi única alegría y compañía en ese tiempo fueron ellas, lo que aumentó mucho más mi amor y apego por ellas.

Hicieron buenas migas desde el primer momento y Luna cuidaba de Nika, que era la pequeña. Dormían juntitas y eran inseparables.

 

Yo con el tiempo cogí alergia, pero aún así no dude en quedarme con ellas hasta el último momento, no iba a separarme de ellas, prefería medicarme y que ellas estuvieran conmigo.

Yo estuve un tiempo viviendo en Madrid y manteniendo mi casa en Málaga, y tenían una buena jaula en cada casa. Para ellas lo que hiciera falta.

 

Luna llevaba tiempo con problemas de las adrenales, algo muy común entre hurones hembra castrados. Siempre estuvieron muy bien cuidadas y fueron muy felices hasta su último día.

Nika falleció por un cáncer de páncreas fulminante, casi ni me di cuenta. Siempre había sido una gordita perezosa, pero en sus últimos días yo le notaba muy apagadita y gorda, no quería andar tanto como antes. La llevamos al veterinario para que la viera al notarle yo un bulto en la barrigota. Recibimos las peores noticias… Se quedó ingresada porque estaba muy deshidratada. Hicieron todo lo posible, pero no pudo aguantar más de dos días…

Con la inmensa tristeza de perder a mi niña, Luna y yo nos quedamos muy tristes, ella notaba mucho su ausencia, al igual que yo.

Luna finalmente falleció dos meses después… No había manera de controlar su problema de las adrenales y tuvimos que dormirla para que no sufriera más.

Estas son fotos de sus últimos días con nosotros.

 

Nunca os podré olvidar. Corred juntas y felices por el arcoíris. Os quiero.

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